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domingo, 24 de julio de 2011

VIDAS 1


... ; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
     Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.

Vicente Huidobro, Altazor o El Viaje en Paracaídas





He querido vivir
tras la pista de los luceros.
Como Gelindo Casasola Calligaro, Stalin Gamarra y
Arturo Maccanti (tal vez los poetas
más grandes que he conocido
en carne y huesos)...
O con todos los
dardos de palabras de Leopardi, Ungaretti o
Montale.
Con los nervios de punta o la serenidad
de Eugenio Montejo.

Enamorado de la cetrería,
con visiones de naranjos y almendrones.
También tras la pista de sus aromas
en todas las tierras que he pisado.

Pero palabreo sobre  Julio,
mi abnegado hermano. Con
su siempre impresión de sabio
y trovador. Lo sabía todo. Lo sabe todo.
Es médico y alquimista,
entregado pero cauto. Profundo
cultor de la inteligencia,
iba detrás de mi para protegerme
en mi tozuda  ingenuidad de la calle 41.

Ha sido un perenne brillo sideral
su magnífica presencia:
es una inmensa construcción
de espigas de trigo.
El cosmos me premió con su vivo ejemplo
de dulzura y atención.

He querido vivir tras la pista de los luceros, repito…


martes, 19 de julio de 2011

ESTUPOR




Con alas de terciopelo verde
El verano irrumpe
Inundándonos las pupilas
Con la soledad del sol.

Así, la vida me alumbra
En este atlántico valle de azules y aguas.

El misterio siempre te da espera
Profunda
Como esos verdes que dejamos y este azul
Que nos acontece.

La mirada se inmuta, se permite, se afianza
En la ternura de los colores
Mientras suenan las trompetas de jazz
O de Bach
En el cerebro.

Allí te espero,
En la dulzura de los paisajes y la vida.

Allí, acompañado de los mirlos
Y los perros de la calle.

Te espero como soy.

Como yo soy: pequeño y burdo.


lunes, 27 de junio de 2011

HABEAS CORPUS




Que tengas tu cuerpo
Escandalizado por la ilusión,
Decantado en ruinas yo,
Bajo el espectáculo
De los luceros.

¿Será qué existe
El acantilado?

Dios. 

Todo lo que quiero:
El lenguaje
De
Aves y  mariposas.

hábeas,
hábeas,
habeas
corpus .

Allí iré
A contarle
Los huesos a mi perro,
Interrogado por mis
Solemnidades.
Al borde del instante.
Donde eres la
Más bella.
La más bella. Sin duda.

La más bella
Alrededor
Del sístole,
O el diástole.
Donde las rodillas
Vuelven a ser la primavera.

Yo con toda la
Vergüenza.
Dando la cara
Por ti.

Complicado, como me gusta.



jueves, 16 de junio de 2011

SEPIAS


                                                                              
Del último horizonte la vista excluye.
Mas sentado y mirando interminables
Espacios tras él, y sobrehumanos
Silencios, y profundísima quietud
Giacomo Leopardi, El Infinito

Había un ruido inmenso
De San Ramón a Canónigos
Allí mi abuela soñaba
Dulce de toronjas
Jamás amargas
/Amarillas las conchas y dulcísimos recuerdos
Rosalía Imelda Flora

Caracas era la capital del cielo
Los vecindarios se amaban

En Catia mi otra abuela
Amansaba la calle para los hijos
Para  sus nietos
Calles de inmigrantes rosados
E inmensos
El Guaire

Allí también andaba ella
-Mamá- Celina
Pelo negrísimo largo                        
En una piel de perla tan blanca
Como negros eran sus ojos
Los Flores
El  Atlántico
-Papá- Francisco
Monte Piedad

Los sueños de los hombres cantando
Por el Valle de Cabré
Cubanos Canarios Gallegos
Asturianos Vascos Portugueses
Alemanes Italianos Árabes Andinos
Orientales Colombianos
Caraqueños…

Negros blancos canelas rojos pardos tintos

Sepias
Sepias
De mi pequeña Venecia
La mia piccola Venezia
Venezziola


jueves, 9 de junio de 2011

La voz de Zacarías




Ajeno y torcido en las caídas,
translúcido vivo
callado en ésta,
la selva
intransferible de
fieras y noches.

Soy un torpe,
un mortal más,
incoherente y pecador.

Cansado con
hambre y  despacio esperando tranquilo
la llegada del solsticio,
tomando la mano y el agua:
San Juan, la luz más larga sobre el hombre.
La voz de Zacarías.


miércoles, 25 de mayo de 2011

A propósito de las desgracias...

A LOS VECINOS DE LORCA, CON AMOR Y RESPETO.


UN LUGAR DE SOL NACIENTE
Un siglo en tu regazo
sin patria
sin amigos
sin camino que pueda emprender
Qué delirio, el territorio de la oscuridad
Ko Un, En tu regazo

Lugar sereno,
secreto
frente al mar.
Japón Korea Vietnam China.
Personas circunspectas.
Plantas aromáticas.
Un lugar de sol naciente.

Cada sombra acontece
paralela a las luces,
noche negra que impartes dolor:
La grieta oscura también existe,
de sobra, en mis diástoles sístoles.

Escriben los espacios de
las nieves y las lunas.
ese naranjo en flor,
este aullido de perro,
esta persecución.

Al lado de Ko Un
poeta oriental profundo,
porque es sencillo
como su sabiduría antepasada.

Las islas se hermanan en su continuo
andar de los océanos.
Archipiélagos profundos. Tierras.
Frío al norte,
frío al sur
y esta lluvia de palabras
que recuerdan la aventura
asiática vital más allá,
del siempre más allá,
de Eugenio Montale,
que enhebraba palabras
con el cielo.
A propósito
de la poética de la desgracia.


lunes, 16 de mayo de 2011

ENTRE DOS AGUAS


























a mis hermanos



La cabalgata más extraña
de jinetes salpicados de mar

Gelindo Calligaro Casasola


Poblados de corceles callados. Jardín de la 41, San Francisco.
La calle. El parque Tibisay.
Bajo  la brisa un  río, el gran río Albarregas.
Ruidos de colibrí, cayenas, pinos, rosas, verdes y pomarrosas.
Estampidas de pájaros
y un perro sobre un muro.

Esa calle es de estrellas y cielo enamorado.

Cuando era niño: era Mérida.
Una ciudad tremenda:
un útero,
un latido,
un adverbio encendido
de jóvenes radiantes;
con música en las calles,
poetas y pintores.

Papá salvaba vidas, mamá endulzaba vida
y todo era de esferas,
las casas, la concordia, personas, personajes,
los ríos, las quebradas.

Ciudad de las naranjas,
Gelindo Casasola. Calligaro el poeta.


Después me llegó un Julio que nació en un septiembre,
Después me llegó Pablo, un fuego en un noviembre,
la cúspide de amor que inspiran nuestros hijos,
tu pie fundamental, tus ojos, tu mirada.

Después vi eterna a Tenerife,
isla indómita brusca, el sur de las tababaibas, dragos, higos y cáctus,
las cabras, matorrales, con las brisas azules
y sombras de la Luna.

Estoy sediento aquí,
entre dos aguas atlánticas pobladas de cristales.

El Sol se acuesta al fin
trayendo las ausencias.