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jueves, 21 de abril de 2011

STABAT MATER



“estaban su madre y la hermana de su madre”
San Juan


Stabat Mater, allí
Donde le duele
Al universo

Donde la mentira
Demostró
Su poca gallardía
Y mucha indolencia

Él, que se hizo
Humano
Vio en su sangre
La capacidad de destrucción
Que corre por nuestras
Venas

Pero allí estabas
Madre,
Con toda tu
Galaxia de
Dulzura herida



jueves, 31 de marzo de 2011

ANOO




Entre la hierba, bajo mis pies,
incluso una brisa suave es tempestad.

Ko Un


Agotas la tormenta
con la quietud serena de un abrazo.

Esta estampida de vida
tiene el sentido exacto de las cosas,
pero la exactitud
y la belleza
también se equivocan en ríos y hasta océanos.

Nunca te he visto triste
tras esa intensa mirada de faros negros
y piel hermosamente bronceada
por la naturaleza.
El pelo negrísimo también.

Tus manos de rayos humeantes de dulzura
y la humedad en los labios finos
labrados por linajes de India,
esa extraña tierra madre que no aparto de ti
los sándalos sublimes.

Te sueño ahora, en primavera,
cuando nada está triste
y los suelos perfuman los amores.

Una suave palabra en una brisa
atraviesa el Teide y el Atlántico
para ti.



sábado, 19 de marzo de 2011

ROSALÍA


Por mí, ni un odio, hijo mío,
ni un solo rencor por mí,
no derramar ni la sangre que cabe en un colibrí,
…
Andrés Eloy Blanco, Coloquio bajo el olivo  



Me contabas historias
de poetas y de vida. Alegrías
de anís y vino rojo. Tinto.

Sensible como Andrés Eloy, Cruz Salmerón,
sucrenses y eternos como tu;
Rosalía,
Chalía.

Paleógrafa de los astros, historiadora,
autentica cronista verbal de Caracas.
Archivo de libertad.
Un cuadro de Cabré tejido con palabras.
Criolla, castiza, perfecta Montcada.
Tu letra era de transcribir
colinas y documentos
llenos de llanura,  páramos y bravura
en la Casa Natal de Bolívar.

Caracas. Altagracia,
El Pasaje Sevilla,
Parroquia San José.
Chalía: un corazón ardiente,
con la inmensa presencia de Bernardo Moncada
en tu cara,
tu adorado padre ausente.

Mar azul de Cumaná y Margarita.
La leyenda que te perseguía, Lila, Puerto Cabello, mamá Petra,
la tía Emilia, Las Canarias.
Tu hermano  Fran,
Don Manuel Pinto,
Maruja Villalba, Luis Alberto Coimán,
Julio Flores.

Raúl, Emiliana, tus desvelos.
Nancy, Francito.
Tía Carmela, los Luna, Las Brito.
Generosa, gratuita, prudente.
Un océano de amor y delicadeza: Rosalía.

Los sobrinos, tu propia patria.
El Caribe, tu entrañable mar
de ilusiones y angustias.

Celina.

Porqué te vas.
Porqué te fuiste.


miércoles, 9 de marzo de 2011

El Mar



Y el mar, se abrió paso en la tierra hasta lograr la identidad total.

Seamus Heaney





Cuánto tiempo con la camisa rota,
Un hueco en el estómago,
Otro en el sentimiento.
Un grito, un alarido y
Esta herida húmeda, abierta y
El húmero desnudo.

¡Qué voy hacer, Señor,
De este día
Despedida de inviernos!

No escapan
Los hombres más sencillos,
Para vivir la historia
Hasta los tuétanos.
Se van a lo profundo.

La totalidad está en todos,
La causa, la verdad
Y el verso hecho de carne,
En esta sequedad que nos
Produce el verano.
Siempre este calor de fuego
Nos devuelve a la mar,
Al líquido que somos:
Aire, tierra, agua, más agua.

Ya vendrá aquí
El murmullo y la lluvia
Con su brutal sonido.
Cartas sobre la mesa
Y un canto en el océano.


domingo, 27 de febrero de 2011

BLUES SOUL



Humilde y negro
Es el sonido del Blues

Me lo contó
Muddy Waters
En una noche de
Luna llena
Entre copas de
Whisky de contrabando
Y cantos de Godspell

Humilde como toda
La música que sale
Desde los labios del
Cosmos

Un canto para humanos
De carne y hueso
Con enfermedades y fatigas

Llenas de parásitos
Las almas

Pero esplendorosos
Iluminados y
Libres
Como el
Arcángel Gabriel

Hágase conmigo
Según su
Palabra 


viernes, 11 de febrero de 2011

A PROPÓSITO DE LAS GARCETAS BLANCAS DE DEREK WALCOTT

“…
los ojos tras dos lentes que se empañan, aurora,
ocaso, los mudos estragos de la diabetes.
Acéptalo ya  con frases impasibles, con
un acuerdo esculpido que fije cada estrofa,
aprende que la brillante hierba no se guarda
de garceta inquisidora ni nocturna réplica.”
Derek Walcott, Garcetas blancas. 





La ida nos hace así, garza, garceta blanca, Walcott.
Todo un plenilunio de palabras bordadas en azul
desde un pico largo, pescador, amarillo, transeúnte y
grandioso desde el aire y los elocuentes vuelos.
Lloro el largo camino recorrido en torno
a cantidad inaudita  de guijarros y sonrisas.
Es lo que nos va constituyendo paso a paso.

Blanca garceta y nube grande y fuerte y
un arroyuelo como un océano de azul fiesta.

Es verdad que vemos y rodamos sobre idas y venidas
y las contradanzas de la veleidosa vida.
Pero tu allí, entre los fríos del norte de la América
y después abajo, el incansable Caribe, que pone tus dedos morenos/
sobre los signos, para navegar sobre  vientos y palabras.

Dedos morenos garza, garcetas blancas de memorias  y la
cobriza tez que nos hermana. Caribe, Atlántico y nuestra inmensa
calle africana. Que me queda a mi, que te incluye a ti.
A pesar de las blancas tempestades
que como las garcetas, también nos unen
en torrentes sanguíneos rebeldes e imprecisos.

Perdona mi atrevimiento Derek.
Disculpa que te tutee. 



miércoles, 2 de febrero de 2011

CALAMBRES CARDIÁCOS



Aquí me planto
en este mismo instante,
en este instante idioma.

Stalin Gamarra Durán, El olor de la sombra



Manufacturar palabras, la sordidez de vida,
qué difícil tarea, qué duelo de cañones.

Quería la suavidad del algodón
pero no su duro cultivo por esclavos.
Es tan raro el sortilegio de la existencia.
Sus fines de premuras y la cercanía de la muerte
cosechándonos los pasos.

Hoy por mi mañana por ti,
reza en el cementerio de Tabay,
cerca de las aguas termales y las colinas verdísimas de savia.
De subsistencia intensa, como de verdad habría que vivir,
sin acomplejar las culpas y los triunfos que proclaman
los mediocres. Los ególatras. La muerte.

Que me llenen de respiros las palabras, su perfume, su fuego
y sus caricias. Su mirada. Más vale el firmamento creado a expensas de  las aves,
que mis inútiles y absurdos malestares.

De los que están allí para hacernos infelices,
ya lo sabemos todo. Su amor por los fallecimientos, sus increíbles
deseos de grandeza. Su infamia y falta de coraje. Su forma permanente de descalificar
a  la persona. Su odio al Cosmos imbatible.

Qué difícil la palabra. Qué bella su imagen, qué inmensa
en mi mísera presencia.
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