ALBA
EN LA ISLA
El
amanecer, tanto azul
inunda
la pupila.
Es
lo que tienes,
isla.
Nada
es trágico
ni siquiera el atardecer,
que se antoja prisma y color.
Número de oro.
ni siquiera el atardecer,
que se antoja prisma y color.
Número de oro.
Cuando
la luz se apaga
y
los mirlos
se
silencian.
¿Cuál
es la locura
del
misterio?
La
ignota transparencia,
la
ola que ruge blanca.
Y
yo te recuerdo siempre, verde,
montaña.
Oráculo
del nuevo día,
todo
cambia siempre.
Es
constantemente realidad transformada,
hasta
para la lechuza
igual
la noche alumbra.
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